Víctor Ávila Akerberg

Valentía en la Ciencia

La valentía radica en la voluntad y convicción por actuar en el mundo y transformarlo, afrontando responsablemente las consecuencias.

La valentía como virtud es más notable cuando se presenta en ámbitos académicos, donde normalmente se opera en un entorno predominantemente teórico y la ejecución práctica o la exposición directa a situaciones reales se manejan con cierta reticencia o cautela.

En esta ocasión, nos complace presentar una memoria de valentía, un ejemplo de como el conocimiento científico y la investigación, aplicados ambos de manera valiente, no solamente generan mejoras en un campo disciplinario, sino también, y por encima de todo, dan como resultado mejores expectativas de vida para las personas y además proveen sostenibilidad ambiental, teñido todo ésto, con el color de la confrontación directa con grupos de intereses depredadores y la satisfacción de participar en el bando defensor, no solamente de los recursos naturales y comunitarios, sino también, del futuro hídrico del centro del país.

Hablamos del Dr. Víctor Daniel Ávila Akerberg con quien tuvimos la fortuna de conversar recientemente. Él es actualmente director general del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (COMECyT). Cuenta con Licenciatura en Biología y Maestría en Restauración Ecológica, ambos títulos otorgados por la Universidad Nacional Autónoma de México, así mismo, obtuvo el título Doctor Rerum Naturalium por la Universidad de Friburgo, en Alemania.

Las primeras escaramuzas de valentía del Dr. Víctor Ávila, son comunes a muchos jóvenes: Se alejó en cierta medida de la expectativa familiar donde las ciencias lingüísticas son el abrevadero natural y ejerció su vocación por las ciencias naturales, en particular la biología; también se alejó en varias ocasiones del país, del México lindo y querido, para explorar otros países e idiomas, nuevos ámbitos que aunque a veces familiares, significaron afrontar los retos de vivir lejos y solo, labrando por propia mano la expresión “ser un joven independiente”.

De vuelta al país, se adscribe como docente en su alma mater, la universidad Nacional Autónoma de México, y luego, por azares del destino, como docente e investigador de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de México. En estas instancias además de la docencia, su labor como investigador es prolífica, realiza múltiples publicaciones en revistas especializadas y escribe libros, tanto en solitario como en coautoría.

Pero el destino, esposo amoroso de la vida, le preparó un camino singular, en este camino el destino sacó lustre al espíritu huasteco-vikingo del Dr. Ávila, huasteco por parte de su padre nacido en San Luis Potosí, y vikingo por su madre, originaria de Suecia, la biodiversidad y la maravilla de los bosques y selvas el Dr. Ávila los aprecia desde la cuna. Además, sus padres, desde hace ya varios años, radican en la alcaldía Magdalena Contreras, en la CDMX, y es aquí donde todo confluye, esta zona es parte del “Bosque de Agua”.

El “Bosque de Agua” es una extensa área boscosa en el centro de México, crucial para el abastecimiento de agua de urbes como la CDMX, Toluca y Cuernavaca. Este corredor forestal, que incluye sierras como Chichinautzin, Ajusco y Las Cruces, actúa como una esponja, recargando los acuíferos y regulando el ciclo hidrológico de la región. El “Bosque de Agua” es la principal fuente de agua para más de 25 millones de personas en la zona. Aproximadamente el 70% del agua que se utiliza en la CDMX proviene de los acuíferos alimentados por este bosque. El Dr. Ávila y un equipo multidisciplinario desarrollan monitoreo e investigación con miras a realizar “Evaluación de la calidad forestal”, esta se hace para observar la salud y vitalidad del bosque, su estructura, su composición, su funcionalidad y su potencial, así como para identificar posibles problemas o amenazas que puedan afectar su conservación y manejo sostenible.

La desordenada expansión urbana y la intensión de arrebatarle espacios al “Bosque de Agua” en el año 2017 cristalizaron en una amenaza avasallante: el megaproyecto inmobiliario “Bosque Diamante” que planteaba construir cerca de 19 mil 985 viviendas en 238 hectáreas y considera la tala de aproximadamente 200,000 árboles. Este proyecto generó resistencia social y acción jurídica por parte de pobladores del municipio de Jilotzingo, Estado de México, respaldados por la Asociación Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. El Dr. Ávila apoyó esta resistencia inicialmente brindando asistencia, sin embargo, paralelamente al caso se formó como perito, y a partir de entonces su participación se hace activa y decisiva.

Las presiones y amenazas hacia el Dr. Ávila no se hicieron esperar, pero lejos de amilanarse, a su valentía se le unió la audacia, y externó el caso durante el proceso electoral para gobernador del Estado de México, periodo 2023-2029. La Mtra. Delfina Gómez escuchó la problemática y la denunció durante uno de los debates televisados. Esta denuncia de la entonces candidata al gobierno estatal potenció la visibilidad de la situación, pero aún faltaba la decisión en tribunales, y para inclinar la balanza a favor del “Bosque de Agua” la aportación del Dr. Ávila fue determinante, él pudo comprobar con información y resultados de investigación científica, que el valor de los servicios ambientales del “Bosque de Agua” es mayor a la renta y beneficios asociados al proyecto inmobiliario, lo cual asestó un golpe prácticamente definitivo a favor del bosque.

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