Jeannette Candiani

Fotografías del Alma

Sigmund Freud sugirió que un equilibrio entre la capacidad de amar y la capacidad de trabajar es esencial para un individuo sano y feliz.

Jeannette Candiani cumple esta sentencia, ya que por un lado cultiva grandes afectos derivados de magnificos afectos de amistades, mentores y colegas, de su familia, sus hermanos, su mamá Mimí y su amado hijo Giovanni; y por otro lado, sus actividades como emprendedora y artista del lente la apasionan y la han llevado a recorrer mundo y visitar distintas regiones de México para registrar en imágenes esa belleza inesperada que la prisa de la vida moderna le impide a la mayoría de las personas detenerse a apreciar.

Esta capacidad para ser sana y feliz es tal vez el componente más importante que Jeannette Candiani imprime en sus fotografías y, es quizás también parte de lo más valioso que su obra quiere ofrecer.

Aquel que mira las creaciones fotográficas de Jeannette Candiani, puede percibir inmediatamente que sus imágenes en su mayoría mediotonales y alejadas en lo posible de altos contrastes, además su paleta de color logra siempre una delicada pero contundente armonía. En conjunto estas cualidades proyectan sosiego, una tranquilidad prístina alejada de los extremos, del escándalo, del estrés, del debate. Por otra parte, el lenguaje corporal de las personas retratadas se transforma, gracias a la artista, en expresiones de esperanza y optimismo, las personas son dotadas de una concentración intima por encontrar la plenitud en su interior.

En suma, las fotografías de Jeannette Candiani son testimonios de que en cualquier lugar del mundo, en cualquier edad, en cualquier situación, siempre habrá personas concentradas en vivir plenamente a pesar de las contingencias de la vida. Tener una fotografía de esta artista permite mirar reflejos de la “eudaimonía”, la  felicidad para los antiguos griegos, un estado de florecimiento humano que no depende de situaciones externas sino de la disposición interna y la forma en que uno responde a los eventos de la vida, mirar sus fotografías es mirarnos a un espejo que siempre nos estará diciendo: “Sé feliz, estás en la ruta”

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