
La cultura mexicana y las tradiciones de cada localidad son tan humanas, tan cálidas y tan fáciles de querer, que en cada población existen comprometidos promotores y preservadores.
Personas que adoptan la misión de mantener encendido y dar mantenimiento al motor de la cultura comunitaria dedicando desinteresadamente recursos y esfuerzos personales.
Juan González Arroyo es uno de estos agentes culturales. Tiene 46 años, se dedica a la albañilería, lo alienta su familia formada por su esposa Gricel Camargo y sus dos hijos, Josué y Dafne. Es oriundo de Chapultepec, en el Estado de México. Siente un profundo arraigo a su tierra y aprecia la nobleza que distingue a los chapultepequenses.
Sin conocimientos previos en el arte de la cartonería, Juan fabricó una “Catrina” para las próximas celebraciones del día de muertos o de “Todos los Santos” que se realizarán el próximo mes de noviembre. Para realizar su obra, utilizó papel, materiales reciclados y hojas de maíz. Pero además, Juan dotó de movimiento al cuerpo de su “Catrina” integrándole mecanismos que el mismo ideó.
Juan participa activamente durante las actividades de semana santa a fin de que sean cada año más atractivas para los habitantes de Chapultepec como para foráneos.
Dos palabras son aliciente y fortaleza para la voluntad de Juan, y él mismo se las repite cuando llaga a flaquear: “Siempre adelante”.

Su sueño es que Chapultepec sea una población reconocida por sus tradiciones y patrimonio cultural, ambos aspectos tienen rasgos originales dado que nacen y están influidos por el cerro que enseñorea esta población: el cerro de Chapultepec.