Ing. Roger Bartolo

Haciendo Tecnología con Valentía
“La valentía es tan singular que una sola persona puede cobijar con ella a muchos, esta es prerrogativa del ser valiente”

En este sentido el Ing. Roger Bartolo Alarcón es lo que podríamos decir un valiente académico y tecnólogo. Como académico ha tenido la convicción de inspirar a jóvenes para que afronten los retos de vivir del conocimiento y el desarrollo tecnológico, sin olvidar los valores humanos; también ha tenido la fortaleza de traspasar el ámbito escolar para llevar soluciones reales al sector productivo y; como tecnólogo, ha hecho suyo el compromiso de generar tecnología amigable con la ecología natural y humana. Pero, fundamentalmente, ha defendido contra viento y marea su propia tesis: “Nuestra vida se la debemos a los demás y cada uno es importante, también cada uno tiene el potencial de la trascendencia, sin necesidad de mucho, solo las ganas de servir”.

Nacido en Tixtla, Guerrero, comenzó a estudiar electrónica a los once años, con un grupo de maestros de primaria jubilados. Para mejores resultados en este afán, el grupo contrató como profesor a un ingeniero egresado del Politécnico Nacional. El niño se convirtió en un entusiasta de la electrónica, comenzó a reparar juguetes y, poco a poco, otros aparatos, llegando incluso a fabricar su primera guitarra eléctrica.

Estudió en el CBTIS 14, donde aprendió a usar tornos, fresadoras y otras máquinas y equipos Posteriormente, se graduó como ingeniero en electrónica en el ITTol y obtuvo una maestría en la misma disciplina. Impartió clases en el CBTIS 203, la UTVT, la UVM y el propio ITTol. Esto lo motivó a colaborar más estrechamente con jóvenes, enseñando robótica en escuelas primarias y secundarias, principalmente preparando a los estudiantes para competencias en robótica, innovación o investigación. Concursó en eventos de ciencia y tecnología, ganando varias veces en la Feria Mexiquense de Ciencia y Tecnología y, acudiendo a eventos en Europa, América latina y Asía.

Algunos de los jóvenes que han tomado clases con él, se han convertido en grandes empresarios, cuya fortaleza ha sido la ciencia y el desarrollo tecnológico, pero también han formado familias funcionales con sentido humano y ético, fomentando valores en las personas que están a su alrededor.
Su actividad como tecnólogo ha estado siempre impregnada por la convicción de un mejor mundo, abatir la gran necesidad de resolver desde la vida profesional los problemas del sector productivo con conocimiento e innovación.
Uno de los últimos ejemplos de su quehacer tecnológico, es modesto pero no por eso menos relevante en sus beneficios, sirve para ilustrar cómo pequeñas soluciones pueden generar grandes resultados. Entre 60 y 80 por ciento del embalaje de motocicletas se hace usando madera, pero existe la necesidad de que estos embalajes migren a otros materiales, entre otras razones porque después de la pandemia de Covid 19 la normatividad se volvió más estricta y desalienta la utilización de madera para estos fines. El ingeniero Roger se propuso crear un embalaje de metal, de manera tal, que su desempeño fuera igual o mejor al de los embalajes de madera, con esto en mente, creó un diseño donde su embalaje metálico absorbe eficientemente los movimientos, vibraciones e impactos, protegiendo mejor la integridad de las motocicletas durante el almacenamiento y la transportación.


Además del mejor desempeño, el impacto de esta innovación es integral y puede observarse más fácilmente si consideramos que en México llegan a desplazarse cerca de un millón de motocicletas por año. En promedio un embalaje de madera pesa entre 30 y 40 Kg dependiendo del tamaño de la motocicleta; el embalaje diseñado en metal por el ingeniero Roger tiene un peso entre un 30 y 60 por ciento menor, por lo tanto se gasta significativamente menos combustible para transportar el mismo número de motocicletas embaladas. Sumado a lo anterior, el nuevo embalaje ocupa en promedio 20 por ciento menos espacio que el embalaje convencional, con ello se puede transportar un mayor número de motocicletas en una misma carga. Por último, el tiempo de fabricación es un 70 por ciento del tiempo necesario para un embalaje tradicional, es desarmable y es de más fácil montaje que un embalaje de madera y, claro, es reciclable.

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